Todo lo que necesitas saber sobre… la madrina

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Doy por hecho que -si has llegado hasta este rincón de nuestra web- es porque tú también entiendes una boda como algo mucho más complejo y rico que un mero trámite con un contrato de por medio.

El matrimonio tiene mucho de tradición, de ritual, y la ceremonia con la que lo celebramos es un momento cargado de simbolismo en todas las culturas. Esto no quiere decir que celebrando una boda estemos obligados a ceñirnos a protocolos rígidos con los que no nos identifiquemos, pero sí deberíamos entender que es importante comprender el por qué de ciertos ritos y costumbres para poder hacer uso de ellos el día de nuestra boda y adaptarlos a nuestro estilo.

 

Algunas de las tradiciones más arraigadas son aquellas que hacen referencia al papel y las funciones de las personas que nos acompañarán en los momentos clave de nuestro gran día y -para explicar bien qué suponen- hace tiempo establecí una pequeña sección en nuestro blog que os puede servir de ayuda si estáis preparando la ceremonia de vuestro enlace.

Comenzamos explicando el lugar que ocupa el padrino en una boda y más adelante dimos con las claves del papel de los testigos tanto en ceremonias civiles como religiosas. Hoy dedicaré esta entrada a otra de las figuras de más peso en cualquier enlace: la madrina.

 

 

Fotografía © Patricia Semir

 

En cualquier boda la madrina es la mujer de más importancia después de la novia tanto en los preparativos como en la ceremonia, así como en la posterior recepción que se ofrecerá a los invitados. Si vas a cumplir este papel en un enlace, deberás moverte en la delgada línea que separa el protagonismo y la expectación que se le presuponen a tu posición del grave error de eclipsar a la novia; deberás tener este detalle muy en cuenta en todas las fases de la boda siendo consciente de que tu opinión es importante pero no determinante.

 

En España este lugar lo ha ocupado tradicionalmente la madre del novio o, faltando esta, otra mujer casada del entorno de los contrayentes que tuviera un peso especial en su relación -una abuela, una tía, una amiga íntima e incluso la propia madre de la novia-.

Su función principal es acompañar al novio hasta el altar y ejercer de anfitriona junto con los contrayentes en el almuerzo o cena, asegurándose de que todos los invitados sean atendidos y estén cómodos en el convite. Más tarde -durante el baile de los novios- tendrá el honor de ser la primera dama en bailar con el novio una vez éste haya abierto la velada con su esposa.

 

 

Fotografía © La Fotografía de tu Boda

 

La etiqueta de la madrina de una boda es relativamente flexible: por su posición, uno de las pocas restricciones que se aplican a su vestido es que no podrá ser de color blanco, pero -a diferencia del resto de invitadas- podrá permitirse ciertas licencias como vestir de largo aunque la boda se celebre por la mañana.

Las principales pautas de protocolo que afectan al vestido de la madrina son las siguientes:

  • La madrina debe ser la primera en escoger su vestido y -una vez lo haya hecho- deberá comunicar el color del mismo a la madre de la novia para evitar coincidir.
  • Además del blanco, deberá evitar vestir de color negro, salvo en la mantilla.
  • Aunque las madrinas tienen permitido vestir de largo en bodas de mañana, sólo deberán hacerlo en el caso de que el novio vista chaqué. Si éste prefiere llevar un traje, es aconsejable optar por un vestido de cóctel.
  • Si la madrina viste de largo y la boda se celebra por la mañana, los complementos adecuados serán la mantilla o un tocado pequeño. Si la boda se celebra por la tarde, no se aconseja el uso de mantilla.
  • Si la madrina viste de corto, su vestido deberá llegar como mínimo a la altura de sus rodillas. Por la mañana podrá complementarlo con sombrero o pamela y por la tarde con tocados que enmarquen el rostro y la cabeza.

 

El uso de la mantilla española merece un capítulo a parte, por ser un complemento reservado para ocasiones solemnes y que muchas mujeres no están habituadas a utilizar:

  • Esta pieza consiste en un velo bordado de blonda, tul o chantilly que se viste montado sobre una peineta, tradicionalmente de nácar o carey.
  • Su origen es incierto: algunos lo remontan a los primeros íberos y otros creen que su uso es una evolución del velo musulmán introducido durante el periodo mozárabe. Lo que sí está claro es que su uso tal y como hoy lo conocemos lo popularizó la reina Isabel II asociándolo a momentos de gran solemnidad o relevancia social, como las celebraciones religiosas.
  • En las bodas, la mantilla se reserva para la novia y la madrina: si la novia opta por este complemento, la vestirá a modo de velo, bien velándola por completo, cubriendo su cabeza o colocada sobre el cabello con una pequeña peineta, y la escogerá en color blanco, reservado a las solteras y las novias. La madrina deberá llevar mantilla de color negro, a no ser que la novia le permita expresamente llevarla en otro color; la acompañará de un vestido largo de ceremonia -sobrio y en un único tono, nunca con un traje de noche con brillos y/o transparencias- y guantes en caso de que el vestido carezca de mangas.
  • La mantilla no podrá retirarse hasta que no finalice la recepción de bodas, en el momento de abrirse el baile.

Un detalle bonito, si los novios han optado por incluir en su ceremonia religiosa el rito de la velación -que consiste en una bendición especial para los novios en la que se utiliza un velo que cubre la cabeza de la novia y los hombros del novio como símbolo de protección-, es que la madrina aporte su propio velo de novia para llevar a cabo este acto.

 

Fotografía © Sara Frost

 

Otras pautas de protocolo a tener en cuenta por las madrinas tienen que ver con su colocación durante la ceremonia.

Deberán estar presentes en el lugar de la celebración acompañando al novio unos minutos antes del inicio de la celebración para recibir a los invitados. Una vez estos hayan accedido al espacio donde se llevará a cabo la ceremonia, avanzará por el pasillo hasta el altar o la mesa donde se encuentre el oficiante sujetando el brazo derecho del novio y esperarán juntos a la novia.

Una vez llegue esta última acompañada de su padrino, la madrina se situará en el extremo derecho de espaldas a los invitados, a la derecha del novio.

Cuando finalice la ceremonia, abandonará el lugar acompañada del padrino.

 

 

Fotografía © Piel de Gallina

 

Además de las tradiciones españolas, muchos novios han comenzado a escoger el modelo americano -de origen anglosajón  y muy popular tanto en los Estados Unidos como en Latinoamérica- que incluye un cortejo nupcial formado por amigos y familiares jóvenes y que reserva para los padres de los contrayentes un lugar preferente pero sin funciones específicas en la ceremonia.

Este modelo empieza a ser habitual en ceremonias civiles, donde el protocolo es menos estricto, y en él las mujeres de mayor peso junto con la novia serán las damas de honor.

 

Aunque en castellano todas las mujeres que forman parte del cortejo nupcial reciben esta denominación, en inglés se establece una diferencia entre las bridemaids  -testigos y parte del cortejo de la novia- y la maid/matron of honor (según ésta sea soltera o casada), que sería la dama de honor principal y cuyas funciones podrían asimilarse a las de una madrina.

Tanto unas como la otra deberán atender y acompañar a la novia el día de la boda, además de ayudarle durante todo el tiempo que duren los preparativos del enlace siendo su apoyo y guía en tareas como la elección de las flores, de su vestido o su lista de bodas.

Además, es habitual que todas ellas vistan del mismo color el día de la boda y que porten en sus manos pequeñas réplicas del ramo de la novia.

 

Fotografía © Paula G. Furió

 

Si vas a contar con cortejo nupcial, ala hora de acceder a la ceremonia, el orden de acceso al lugar de la celebración será el siguiente:

  • El novio acompañado de su madre.
  • Padre del novio junto con madre de la novia
  • Cortejo de caballeros y damas de honor
  • Niños y niñas de arras
  • Caballero y dama de honor principal
  • La novia acompañada de su padre

En todos los casos las señoras sujetarán el brazo derecho de los caballeros y al llegar al lugar donde se encuentre el oficiante se situarán en el lado izquierdo del espacio de la ceremonia, a excepción de la madre del novio que se situará al lado de su hijo.

 

Y tú, ¿qué papel piensas conceder a la madrina el día de tu boda?

Como siempre, me encantará leer vuestros comentarios.

¡Muy pronto volvemos con más inspiración!

Cristina & co.

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